El País vuelve a contarlo mal

Una vez más, El País, con sus frases tendenciosas vuelve a malinformar sobre el desarrollo del conflicto palestino-israelí.

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Quiero aclarar que estoy a favor de un estado palestino por medio de una solución negociada, empezando por una vuelta de Israel a las fronteras del 48 y el uso compartido de los santos lugares.

Pero ¿qué tiene que ver el “apartheid” con este muro? El uso de esta palabra en este contexto viola la ética periodística, ya que es engañoso utilizar esta figura retórica para evocar un régimen segregacionista y situar a Israel en el mismo plano. La Sudafrica del “apartheid” era un regimen racista, Israel no lo es. Israel puede ser criticada por muchas cosas, pero no por ser racista. Del total de la población de ciudadanos israelíes alrededor de 20% son árabes que viven junto a sus vecinos judíos con plenitud de derechos y en condiciones de total dignidad, empezando por poder expresar sus opiniones con libertad sin necesidad de temer por sus vidas, lo contrario a lo que sucede en cualquier otro país de la región. Por cierto, los árabes israelíes pueden y son elegidos para el parlamento (Israel sigue siendo la única democracia real de la región). No hay una cuestión racial en tanto un israelí árabe es igual a un israelí judío y esta igualdad está garantizada por las leyes vigentes.

Vale la pena tener en cuenta que los refugiados palestinos lo pasan mal también fuera de Israel. Los palestinos en el Líbano están proscriptos de decenas de puestos de trabajo, se les niega la atención sanitaria pública, no pueden tener propiedades y en Arabia Saudí ni se les permite solicitar la ciudadanía. ¿Tienen estos países árabes un sistema de “apartheid”?

¿La valla que separa Ceuta y Melilla de Marruecos es “apartheid”? ¿Las filas separadas para los controles de pasaporte en los aeropuertos europeos (UE y otros países) es “apartheid”? ¿El muro de Berlín era “apartheid”? “Los visados que necesita la mayoría de la gente para entrar a EEUU o Europa son “apartheid”?”

Israel es un país que vive el terror en carne propia. Este muro trata de incrementar la seguridad de los israelíes. Puede ser un grave error, puede generar más odio y resentimiento, puede ser una pésima opción y se la debe criticar, esto es justamente lo que espero de un diario como El País. Pero un periodista serio no puede ser tan superficial y mencionar la palabra “apartheid” tan a la ligera. El conflicto palestino-israelí no es una cuestión racial ni una cuestión religiosa, es una cuestión política y territorial. Son justamente los señores del odio integrista como Hamas o grupúsculos judíos (que son sistemáticamente perseguidos y juzgados en Israel) quienes quieren convertir este conflicto en una lucha religiosa y racial. Es entristecedor que un diario de primera línea les siga el juego.

—-

Post Scriptum 11/9/2007:

Hace unos meses el escritor israelí, Amos Oz, Premio Príncipe de Asturias y famoso por sus críticas al gobierno israelí, contestaba lo siguiente al diario Clarín acerca del “apartheid”:

¿Por qué no hay condena a la política de apartheid de Israel en relación a los palestinos?

– El apartheid es una cosa monstruosa, condenable. También la ocupación israelí de territorios palestinos es monstruosa. Pero son dos tipos diferentes de monstruosidad: comparar el apartheid con la ocupación israelí en la Franja de Gaza y en Cisjordania es un grave error. Las personas tienden a pensar en un cliché y a propagarlo por todos lados. No hay un problema de apartheid racial en Israel; no es un problema de racismo de los israelíes respecto de los palestinos. El conflicto no es por la raza sino por la tierra. Es una disputa trágica, terrible, por una tierra tan pequeña, menor incluso que Uruguay. Ambos, palestinos e israelíes, están viviendo ahí y ninguno tiene otro lugar adonde ir. Es la única patria para los palestinos y la única patria para los judíos israelíes. Luego, la solución para este conflicto es la partición y creación de dos Estados vecinos. Vuelvo al principio: es una lucha trágica y dolorosa, pero irrelevante desde el punto de vista de la historia del apartheid.

4 comentarios to “El País vuelve a contarlo mal”

  1. Gaby Says:

    Estoy de acuerdo en casi todo.

    Apartheid = juntos pero separados.
    Creó “homelands” artificiales dentro de Sudáfrica, con un “pass” para “entrar” a Sudáfrica. Estos homelands no respetaban los territorios tradicionales e históricos de cada nación, sino que eran las peores tierras donde se tiraban a grupos relativamente indiscriminados de negros con líderes títeres y/o colaboracionistas.

    muros = una nación bloquea y/o crea límites con otra nación/país/estado (EEUU-Mexico, España-Marruecos, Alemania Este-Alemania Oeste, Israel-Palestina)

    NOTA: Apartheid en Sudáfrica no fue un conflicto racial. Fue uno económico, donde los colonos holanderes e ingleses utilizaron el factor racial / cultural para dominar millones de personas que fueron utilizadas como mano de obra para extraer minerales, cuidar los campos, las casas, etc.

  2. Ariel Guersenzvaig Says:

    Gracias por el comentario Gaby.
    No estoy tan familiarizado con la historia del apartheid como vos (que viviste en Sudafrica), pero entiendo que en tanto se utilizaba una clasificación “racial” (aún creyéndome por completo que el interés final de los “blankes” haya sido económico) el conflicto siempre será racial además de económico. Quiero decir, el criterio racial establecía quién era el dominado y quién el dominante, quien tenía derecho a educación y quien sólo aprendía lo suficiente para poder trabajar. En Sudáfrica un blanco no era igual a un negro, en Israel un ciudadano árabe o cristiano tiene los mismo derechos que un ciudadano judío, no es una cuestión ni de etnia (árabe), ni de religión (Islam).

  3. Gaby Says:

    Si, Ariel, claro que era (evidentemente) racial, pero era por sobre todo económico. Sin pretender ser reduccionista en mi punto de vista, debo comentar que la religión que dictaba que los nativos eran seres inferiores, que servian para tareas dignas de un burro u otro animal de carga, que nunca jamás podrían tener los mismos derechos, era una religión alineada íntimamente con los poderes político-económicos que impulsaron la colonización, aunque hayan abierto camino con los misioneros (en ciertas regiones).
    El orden racial y las subsequentes leyes (y hasta la creación de una “raza” -los coloureds- sirvieron para estructurar un modelo social que benefició a los blancos en sus metas de dominación política y por sobre todo, económico.

    Es demasiado fácil distraerse con el tema de raza o religión cuando se habla de conflictos tales como Israel-Palestina, apartheid, e inclusive Irlanda del Norte, por mencionar unos cuantos.

  4. Ariel Guersenzvaig Says:

    En el caso sudafricano, a pesar del conflicto de base económica, sigo viendo, también, un conflicto racial.

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