Archive for the ‘Israel’ Category

Del lado de los oprimidos

27/01/2010

Juan Miguel Muñoz es el corresponsal de El País en Israel desde hace varios años. Juan Miguel Muñoz no deja pasar oportunidad para criticar a Israel. Sus artículos y columnas bordean lo panfletario con demasiada frecuencia. Muñoz hasta recurre a un viejo recurso al afirmar que los judíos están dispuestos a matar niños gentiles siguiendo la ley mosaica (el asunto de la sed de sangre rabínica ya ha sido refutado con elocuencia).

Muñoz está del lado de los oprimidos. Y para demostrar cuanto dolor y miseria Israel causa a los palestinos, Muñoz escribe sus libelos. A veces, el radar de Muñoz detecta la lúcida voz de israelíes o judíos críticos con la política israelí respecto de la cuestión palestina. Muñoz nos muestra soldados que se niegan a ir al frente y van a prisión por ello, o intelectuales que desde la racionalidad impugnan las decisiones que causan muertos. Los cita y cuenta sus historias para demostrar quien oprime a quien y que él, Muñoz, el paladín de los oprimidos, no es más que un justo periodista contando la verdad.

En su último hallazgo, Muñoz cita a Idith Zertal y todos estamos de acuerdo con ella:

Gobernar a otro pueblo de manera tan brutal es devastador también para nosotros.

Queda claro que voces como la de Zertal están evidentemente en contra de los asentamietos, de los muros, de los ataques preventivos y de las represalias. Pero estas voces que se oponen a los que agitan la bandera fundamentalista azul y blanca con la estrella del Rey David tampoco están a favor de lo que propugnan los dueños de la muerte que agitan la otra bandera fundamentalista, de color verde. No sobra hacer esta aclaración. Zertal está en contra de la política israelí, pero no esto no implica que esté a favor de los asesinos suicidas que viven del lado palestino.

Los poderosos se critican a si mismos por usar la violencia, los oprimidos critican a los poderosos, Muñoz critica a los poderosos. ¿Pero por qué los oprimidos no se critican, también, a sí mismos? ¿No tienen voz para ello? ¿No piensan? ¿No merece la violencia palestina ser cuestionada desde dentro?

Yo me pregunto: ¿dónde está la versión palestina de Idith Zertal? ¿Donde están los Gideons Levi y los Amos Oz palestinos que escriben contra el fanatismo? ¿Y los soldados que se niegan a ir al frente? ¿Existen? Si existen, ¿por qué Muñoz nunca los muestra? Y si no existen, ¿por qué Muñoz no nos cuenta qué signifca que no existan?

Post Scriptum: las preguntas del final son preguntas retóricas, he constatado que esto no ha quedado lo suficientemente claro y por eso he aclarado mi postura en los comentarios.

Para pensar sobre el conflicto

6/01/2009

Les pido perdón a los que este tema no les interese, pero yo hoy por hoy no tengo otro.

Un par de interesantes artículos de opinión acerca de la guerra en Gaza:

Weren’t there other ways to induce Hamas to stop the shelling?
MJ Rosenberg – Jerusalem Post

I don’t question Israel’s right to respond to the rocket onslaught from Gaza. Of course, it has that right. Any country has the right, even the obligation, to respond militarily to thugs who rain down thousands of rockets on its people, leaving its children quaking in terror. The question is not whether Israel has the right, but whether exercising it this way is right.

¿Qué significa “desproporcionada”?
André Glucksmann – El País

A no ser que se trate de equilibrar no sólo los medios militares, sino los fines que se persiguen. Ya que Hamás -en contra de la Autoridad Palestina- se obstina en no reconocer el derecho de existir del Estado judío y sueña con la aniquilación de sus ciudadanos, ¿querríamos que Israel imite ese radicalismo y proceda a una gigantesca limpieza étnica? ¿De verdad queremos que Israel refleje “de forma proporcional” los deseos exterminadores de Hamás?

Por suerte El País vuelve a publicar un artículo decente, tal vez para compensar su vomitivo editorial de hoy:

[EEUU] se limita a dar un cheque en blanco a Israel para proseguir la operación de exterminio.

¿De que exterminio hablan? quiero creer que del exterminio de Hamas. Prefiero no pensar que el editorial sugiere un exterminio general del pueblo palestino. Al fin y al cabo, las acusaciones a Israel de estar perpetrando un holocausto y un genocidio del pueblo palestino, no resisten el mínimo análisis racional.  Las medios pueden discutirse, pero las intenciones de Israel son claras, se están defendiendo; si Israel quisiera exterminar al pueblo palestino (tal como sí quiere Hamas con el pueblo de Israel) le tomaría tres minutos volar toda la franja y matar a centenares de miles de personas. Pero Israel no quiere esto, por si a alguien aún lo ha quedado claro.

El final es repugnante por lo inexacto y lo demagógico:

…sólo Israel puede parar a Israel, ante el espanto de la opinión pública mundial; y sólo Hamás puede convencerse de que su acción es suicida, además de criminal. El mundo mira y se estremece, los actores matan y, sobre todo, en la parte palestina, mueren.

Claro, a Israel en realidad habría que detenerla, pero no se puede… pfff. A Hamas no hace falta detenerle, sólo hay que esperar que se autoconvenzan. Pues a sentarse a esperar, Hamas sólo esta convencida del martirio y su dulce fragancia. Y cuanta caradurez hablar de manera argumentativa acerca de la opinión pública que los mismos medios conforman, a menudo con sofismas y falacia o hablando de genocidio, apartheid, exterminio, todo en pos del espectáculo mediático.

El mundo mira y los actores matan.

Pues eso es que hace el mundo: mirar. Pero no ya para otro lado, sino mirar y mirar, mirar el diario, la tele, la pantalla de la computadora.
Mirar es lo que hacía el mundo mientras caía cada uno de los miles de cohetes Kassam sobre el Negev o explotaban bombas en guarderías, autobuses o pizzerías israelíes repletas de niños y adultos.
Mirar es lo que hizo el mundo mientras la OTAN bombardeaba Belgrado en 1999 a las ordenes del mismísmo Javier Solana, que ahora encabeza la misión de paz europea. Eso es lo que hizo el mundo con las 500 víctimas inocentes que según Human Rights Watch causó ese bombardeo donde incluso por error la OTAN voló la embajada China.
Mirar es lo que hace el mundo con Darfur.

Eso es lo que hace el mundo ante el dolor de los demás: mirar y estremecerse por el espanto. Y nada más.

Vecinos

6/01/2009

A corto plazo tal vez Hamas deje de lanzar cohetes Kassam, pero de seguir como hasta ahora, la operación “Plomo Fundido”, a la larga sólo generará más odio y futuros fanáticos. No se si el gobierno de Israel espera conseguir que el pueblo palestino se manifieste contra Hamas. Si de verdad éste es el objetivo, debería adoptar otra estrategia. Israel no puede esperar que un pueblo hambriento y pauperizado, de repente se decida a apoyar el derecho de Israel a existir, se manifieste por la paz y en contra del lanzamiento de cohetes.

Como decía Amos Oz hace unos días:

Un millón y medio de personas viven en la Franja de Gaza en condiciones de hacinamiento, pobreza, sufrimiento, y bajo estado de sitio. Estas personas no están a punto de convertirse en fanáticos de Israel y su conciencia no será “grabada” por nosotros.

Es cierto que sin los cohetes de Hamas, esta operación no hubiera sido necesaria, Israel salió de Gaza hace ya tres años, ya no hay colonos, ya no hay asentamientos, sin embargo la situación no ha mejorado para el pueblo palestino. Aún sin los israelíes en la franja los cohetes no han cesado de caer sobre suelo israelí. Y si los cohetes llegan sólo hasta hasta Ashkelón y Sderot (donde causaron las primeras víctimas fatales, dos niños de 2 y 4 años) y no hasta Tel Aviv es unicamente por una limitación tecnológica en su capacidad de alcance. Pero los Kassam llegan cada vez más lejos, ahora ya están llegando a Beer Sheva, una ciudad de 200.000 personas.

La acción israelí ha dado un mensaje claro a Hamas, que tal vez no se esperaba tal contundencia: Israel les ha demostrado, como si acaso hiciera falta, que la determinación y superioridad militar israelí son innegables y que la violencia de los cohetes Kassam no les aportará ningún beneficio. ¿Acaso entonces los objetivos militares israelíes no pueden considerarse ya alcanzados?

En cualquier caso, Israel debe cesar las hostilidades y debe levantar el sitio y el boicot a Gaza cuanto antes. Eso es lo mejor para Israel. Sólo así se dejará de incubar el odio y tal vez pueda surgir un moviento democrático palestino, que pueda sentarse a hablar con Israel para, seguramente con mucha ayuda exterior, ponerse de acuerdo en aquello que gran parte de los Israelíes ya acepta: dos pueblos, dos estados. Ambos pueblos algún día entenderán que el otro está ahí y que no se irá, que siempre serán vecinos. Nadie espera que se hagan amigos.

En medio del acriticismo

3/01/2009

El País, el diario de muchos bienpensantes que no piensan bien, publica hoy una notable reflexión de David Grossman acerca de los próximos pasos que debe dar Israel. La visión de Grossman es una visión que comparto profundamente. Se trata de una visión del conflicto alejada de la visión acrítica, maniquea y tendenciosa que puede leerse diariamente en los análisis de El País acerca del conflicto. Grossmann hace un análisis político coherente, racional y hasta incluye una propuesta. Sobre todo no sucumbe a la tentación de simplificar el problema como una cuestión de buenos y malos, como si hacen Juan Muñoz y otros reporteros de El País.

Desde el inicio del conflicto han muerto más de 400 personas, muchas o muchísimas de ellas inocentes. Es hora de que Israel sepa adoptar una actitud moderna, opuesta al fanatismo de los lanzadores de cohetes Kassam. Una visión humana, distinta de la de los asesinos inescrupulosos que han disparado miles de cohetes desde sus viviendas y escondites en Gaza. Hasta ahora los asesinos se dejaban proteger, cobardemente, por escudos humanos: sus propios hijos, familiares y amigos que son quienes ahora mueren bajo el fuego israelí. Pocos escriben racionalmente sobre estos cohetes, que se siguen lanzando desde Gaza, a miles. Nadie se manifiesta contra ellos, y pocos medios reconocen en ellos el origen de este último round en el combate que parece no tener fin.

Ahora Israel debe reaccionar de acuerdo al espíritu de la modernidad, proclamando un alto el fuego unilateral y total durante las próximas 48 horas. Esto no significa perder la lógica ni discutir verdades indiscutibles: Israel vive, desde su inicio como país, hostigado y atacado. Pero ahora, y sin que esto signifique pedir perdor por existir,  le toca demostrar, una vez más, que Israel defiende el derecho a la vida.

El País vuelve a contarlo mal

10/09/2007

Una vez más, El País, con sus frases tendenciosas vuelve a malinformar sobre el desarrollo del conflicto palestino-israelí.

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Quiero aclarar que estoy a favor de un estado palestino por medio de una solución negociada, empezando por una vuelta de Israel a las fronteras del 48 y el uso compartido de los santos lugares.

Pero ¿qué tiene que ver el “apartheid” con este muro? El uso de esta palabra en este contexto viola la ética periodística, ya que es engañoso utilizar esta figura retórica para evocar un régimen segregacionista y situar a Israel en el mismo plano. La Sudafrica del “apartheid” era un regimen racista, Israel no lo es. Israel puede ser criticada por muchas cosas, pero no por ser racista. Del total de la población de ciudadanos israelíes alrededor de 20% son árabes que viven junto a sus vecinos judíos con plenitud de derechos y en condiciones de total dignidad, empezando por poder expresar sus opiniones con libertad sin necesidad de temer por sus vidas, lo contrario a lo que sucede en cualquier otro país de la región. Por cierto, los árabes israelíes pueden y son elegidos para el parlamento (Israel sigue siendo la única democracia real de la región). No hay una cuestión racial en tanto un israelí árabe es igual a un israelí judío y esta igualdad está garantizada por las leyes vigentes.

Vale la pena tener en cuenta que los refugiados palestinos lo pasan mal también fuera de Israel. Los palestinos en el Líbano están proscriptos de decenas de puestos de trabajo, se les niega la atención sanitaria pública, no pueden tener propiedades y en Arabia Saudí ni se les permite solicitar la ciudadanía. ¿Tienen estos países árabes un sistema de “apartheid”?

¿La valla que separa Ceuta y Melilla de Marruecos es “apartheid”? ¿Las filas separadas para los controles de pasaporte en los aeropuertos europeos (UE y otros países) es “apartheid”? ¿El muro de Berlín era “apartheid”? “Los visados que necesita la mayoría de la gente para entrar a EEUU o Europa son “apartheid”?”

Israel es un país que vive el terror en carne propia. Este muro trata de incrementar la seguridad de los israelíes. Puede ser un grave error, puede generar más odio y resentimiento, puede ser una pésima opción y se la debe criticar, esto es justamente lo que espero de un diario como El País. Pero un periodista serio no puede ser tan superficial y mencionar la palabra “apartheid” tan a la ligera. El conflicto palestino-israelí no es una cuestión racial ni una cuestión religiosa, es una cuestión política y territorial. Son justamente los señores del odio integrista como Hamas o grupúsculos judíos (que son sistemáticamente perseguidos y juzgados en Israel) quienes quieren convertir este conflicto en una lucha religiosa y racial. Es entristecedor que un diario de primera línea les siga el juego.

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Post Scriptum 11/9/2007:

Hace unos meses el escritor israelí, Amos Oz, Premio Príncipe de Asturias y famoso por sus críticas al gobierno israelí, contestaba lo siguiente al diario Clarín acerca del “apartheid”:

¿Por qué no hay condena a la política de apartheid de Israel en relación a los palestinos?

– El apartheid es una cosa monstruosa, condenable. También la ocupación israelí de territorios palestinos es monstruosa. Pero son dos tipos diferentes de monstruosidad: comparar el apartheid con la ocupación israelí en la Franja de Gaza y en Cisjordania es un grave error. Las personas tienden a pensar en un cliché y a propagarlo por todos lados. No hay un problema de apartheid racial en Israel; no es un problema de racismo de los israelíes respecto de los palestinos. El conflicto no es por la raza sino por la tierra. Es una disputa trágica, terrible, por una tierra tan pequeña, menor incluso que Uruguay. Ambos, palestinos e israelíes, están viviendo ahí y ninguno tiene otro lugar adonde ir. Es la única patria para los palestinos y la única patria para los judíos israelíes. Luego, la solución para este conflicto es la partición y creación de dos Estados vecinos. Vuelvo al principio: es una lucha trágica y dolorosa, pero irrelevante desde el punto de vista de la historia del apartheid.