Después de haber leído una muy interesante entrada en el blog de Xènia Viladàs, no puedo evitar pensar lo cortos de vista (o se dice cortos de miras) que son las grandes prohombres de la economía y la política mundial y local que en estos momentos nos animan a consumir para salirnos de la crisis. Puedo citar a nuestro presi Montilla, quien en la época navideña emitió una frase memorable:
Quien pueda que se cambie el coche o compre una vivienda.
No importa si el coche es necesario, no importa si el tren puede ser una alternativa, no importa qué coche. Lo que cuenta es que si se puede hay que hacerlo. Lo importante es consumir, y si no se puede, pues entonces pedimos un préstamo. Todo solucionado.
Zapatero hablará hoy con los bancos españoles y les pedira que otorguen más créditos a las familias. La solución parece ser endeudarse más para seguir consumiendo.
Aclaro que entiendo la dinámica. Entiendo perfectamente que si cae el consumo, a mediano plazo las empresas tienen que reducir su producción o su oferta de servicios, mucha gente pierde sus trabajos y se entra en un espiral de depresión.
Puede ser que recobrando la confianza y volviendo a consumir, la economía se recuperará.
Y se recuperará hasta que nos demos cuenta, suavemente o a la fuerza, de que en realidad no nos hemos recuperado de verdad porque el sistema está agotado. Hay muchos problemas con el modelo actual y muchos responsables de la crisis. No descubro nada si digo que uno de los principales problemas radica en el modelo de crecimiento y en la base del sistema: el dinero. Margrit Kennedy presentó sobre este tema en Doors of Perception 8 y escribió un libro sobre el tema.
Throughout most of history, the circulation of money has been based on the payment of interest. Interest leads to compound interest. Compound interest leads to exponential growth. And exponential growth in turn is unsustainable.
No sólo no es sostenible desde el punto de vista puramente económico, sino que tampoco lo es desde la perspectiva medioambiental. Puede ser que el consumo sea la solución para salir de esta crisis. Sin embargo habrá que repensar de qué tipo de consumo estamos hablando. El modelo de producción y consumo que tenemos o teníamos hasta el inicio de la debacle ya no es válido. Es un modelo dogmático, impuesto de manera coercitiva en todo el mundo por el FMI y el Banco Mundial (los mismos que ahora no tienen ni idea de qué esta pasando ni que pasará), un modelo propulsado por pseudo-científicos y escuelas de pensamiento económico sustentadas en visiones del mundo demostrablemente inexactas. Modelos que no toman en cuenta, y por tanto no cuantifican en sus análisis aparentemente matemáticos, variables tan fundamentales como el impacto medioambiental y social de la producción y el consumo.
Como la mayoría, no tengo ni idea de que va a pasar. Elvis Costello sí:
Forget about Beethoven, Rembrandt and rock and roll
Forget about Mickey Mouse, Marlboro and Coca Cola
Forget about Cadillac, Mercedes and Toyota
Forget about Buddha, Allah, Jesus and Jehova
Hurry down Doomsday, the bugs are taking over

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