Lo natural solía ser lo incontrolable, lo virgen, lo no manipulado. Lo natural solía ser lo no artifical.
Sin embargo, lo artifical no puede (en el sentido más estricto de la imposibilidad) violar las leyes naturales. Nada artificial puede violar las leyes de conservación o la segunda ley de la termodinámica. Lo artificial, o se rige por las leyes naturales o no existe. Lo artifical es, por tanto, un subconjunto de lo natural. Mientras sigan existiendo las leyes naturales, lo natural gobernará lo artificial.
Lo natural puede verse, también, como lo opuesto a lo cultural. Lo natural es, entonces, aquello que no ha sido creado por el hombre o, al menos, aquello donde el hombre no ha intervenido intencionadamente.
La cultura, al igual que Chernobyl o la contabilidad de algunas empresas, se vuelve cada vez más incontrolable, y con ello, se acerca cada vez más a la vieja idea de lo natural.

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