Hoy como es el día de Internet, revelaré una de las mayores metidas de pata que he protagonizado.
En mayo de 2000 yo era uno de los veintipico de voluntarios en la realización de la conferencia WWW9. Mis tareas eran las clásicas de voluntario: asistir a los ponentes, solucionar algún problema de audio, repartir los apuntes en los workshops, etc. Una de las tareas que me tocó fue controlar las identificaciones de la gente que asistía a la cena. La consigna que me dieron era muy clara: no podía dejar pasar a nadie sin identificación.
Yo cumplía con mi deber y cortesmente pedía: May I see your badge, please?
Casí todos los asistentes lo tenían visible y los que no lo tenían accedían a mostrarlo cuando se lo solicitaba. La hora del comienzo de la cena se acercaba y yo tenía ganas de que la cosa empezara para poder ir a cenar yo también y charlar con gente interesante.
Justo llegó un tipo y cuando le pedí su badge me dijo que no lo tenía y yo le dije: I am afraid I cannot let you enter, sir.
Por suerte antes de que la cosa pasara a mayores uno de los del comité de la conferencia me dijo que lo dejara pasar.
El típo al que yo no había querido dejar pasar era Tim Berners-Lee, uno de los inventores de la web.
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